Hace unos días empezábamos en Referentes con una aproximación a la lírica antigua a través de la música, una parte del temario a la que soy especialmente aficionada en estas fechas.
Esta vez elegimos el tópico de carpe diem y lo ilustramos con este tema musical. Hoy nos enteramos de que acaba de recibir el Grammy a la mejor canción del año y sentimos que parte del mérito hay que buscarlo en los clásicos.
Primero leímos la letra traducida (¡que ninguno reconoció!) fijándonos en el tema general: De tener todo, pasar a no tener nada (but it was when I ruled the world). Hay varias referencias interesantes que comentamos, aunque no todas sean clásicas (esperan mi cabeza sobre la bandeja de plata, ser una marioneta, montones de sal y de arena, San Pedro no dirá mi nombre ...). Y la pregunta final: ¿por qué el título es Viva la vida (en español en el original)?
Después analizamos el vídeo: sus colores, los planos, las miradas, los movimientos, la coherencia con el texto (nos encantó Chris Martin en su papel de marioneta). Los alumnos respondieron y preguntaron cosas como ¿cuál es el color predominante? ¿cómo es la mirada de Chris Martin? ¿y los movimientos? ¿cuál es el escenario? ... y siempre ¿por qué? "Puede que no sea consciente, pero seguro que no es casual".
Por último, buscamos la relación con un tópico literario y comparamos con un poema clásico: ¿es el mismo contexto? ¿diferencias? ¿semejanzas? ¿en qué consiste la actualización? ¿qué elementos mantiene y cuáles elimina? ¿por qué es un tema clásico? ¿más ejemplos?
Mientras vivas, brilla, no estés triste en absoluto; la vida dura muy poco, el tiempo exige su pago.
Siglo I, cerca de Éfeso: un hombre enamorado manda grabar estas palabras sobre la fugacidad de la vida en la tumba de su esposa junto con unas pequeñas marcas. Es la melodía más antigua conservada, las primeras notaciones musicales: el epitafio de Seikilos.
A partir de estos sencillos datos, tres alumnos de Griego I, con la ayuda imprescindible de Elena Llopis, profesora de música de nuestro centro, han elaborado una hermosa historia, la han recreado, la han acompañado de música y ahora nos la muestran.
Los autores: Anna Verge, Noemí Solozano y Lluís Bernal.
Enhorabuena por vuestro trabajo y muchas gracias por compartirlo.
¿Qué color tienen estos versos? Los alumnos de Referentes se sonreirán ante esta frase pues es habitual interrogarnos sobre el aroma de una canción o el sabor de una poesía ahora que estudiamos la tradición lírica.
El acto de presentación reunió a los tres protagonistas ante una nutrida audiencia, un acto mimado por la Diputación, como debe ser en estos casos en los que el arte se hace presente y es capaz de convocar a más de trescientas personas.
Jacinta nos desveló algunos entresijos del proyecto, aunque dejó para el prólogo del libro las razones que le han guiado en esta selección, que adivino titánica, dado el nivel de los dos artistas implicados. Como ella misma reconocía, no se trata de una selección inocente, hay mucho de ella en este libro.
Vicent Román nos brindó la oportunidad de contemplar algunas de las acuarelas presentes en el libro, en una exposición montada exclusivamente para esa ocasión (una lástima que no se pueda contemplar más días).
Luis A. de Cuenca nos emocionó con la lectura de algunos poemas que arrancaron aplausos entusiasmados. Entre sus palabras, hubo un amable recuerdo a su paso por nuestro centro hace unos años, para compartir momentos especiales con nuestros alumnos gracias a la invitación de Jacinta. Entre los poemas seleccionados, descubro muchos con referencias clásicas, como el primero, inspirado en los versos de Arquíloco que encabezan este post. Recordaré como un privilegio haber escuchado de sus labios el poema inédito Por el camino verde.
Ahora tengo una joya entre mis manos, en la que se unen color y palabras, ritmos y luces, imágenes y versos. Un regalo de los dioses.
Ha venido tu lengua; está en mi boca como una fruta en la melancolía. Ten piedad en mi boca: liba, lame, amor mío, la sombra.
(A. Gamoneda, Libro del frío, 1999)
Antonio Gamoneda, premio Cervantes 2006, compartirá con nuestros estudiantes momentos de palabras escogidas, llenos de sentimientos y repletos de ideas provocadoras. Será el día 8 de abril a las 12:30. Más información en Litterae
Este privilegio se lo debemos a las compañeras del departamento de castellano, especialmente a Jacinta, entusiasta defensora de acercar la literatura a los jóvenes, que organiza estos encuentros con las figuras más relevantes de la literatura actual en lengua castellana, permitiendo a nuestros alumnos escuchar de cerca a las voces más sensibles de nuestras letras.
Estas palabras tienen unos dos mil seiscientos años. Casi nada. Los sentimientos que describen no tienen fecha de caducidad.
Me parece semejante a los dioses ese hombre que, sentado frente a ti, a tu lado, escucha tu dulce voz y tu risa adorable ...
¿Quién no ha sentido esa sensación de impotencia de contemplar a la persona amada con otra pareja? Sentir que el otro, la otra es semejante a los dioses, cercano a la divinidad, porque puede disfrutar de cerca al ser amado ...
El poema sigue con una impresionante descripción de los síntomas del amor:
Me ha dado un vuelco el corazón dentro del pecho; apenas te miro, ya no me es posible hablar, sino que mi lengua se hiela, un leve fuego me corre bajo la piel, nada pueden ver mis ojos, me zumban los oídos, me cubre el sudor, un temblor me posee toda, me siento más pálida que la hierba y me parece que estoy cerca de morir ...
Celebramos un día que algunos llaman un invento comercial, aunque sabemos que es una festividad que enlaza con el mundo clásico. Es un día para mandar mensajes a esas personas a las que se ama, a las que se sabe cerca, a las imposibles de alcanzar, a las que se saben amadas, a las que ni siquiera sospechan nuestros sentimientos.
A veces se me olvida, pero hace poco un buen amigo (amigo es el que se ama, amado el que se deja amar) despertó de nuevo una vena intimista que creía agotada. No sé si pedirle perdón por este despilfarro sentimental, echarle la culpa o darle las gracias por ello. A mí me ha gustado recuperar la sonrisa abandonada y disfrutar de los almendros en flor que veo desde la ventana.