Pensamientos

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Recargando baterías

De vez en cuando la vida nos regala momentos especiales que deben ser marcados para recordarlos a menudo. Momentos que recargan baterías y nos sirven para seguir en la brecha con entusiasmo.

Hoy he vuelto a las aulas, como oyente. Me he colado en una actividad dirigida a los alumnos de magisterio gracias a la invitación de Jordi Adell. Las clases de Jordi seguramente son un lujo, pero hoy no era él quien tenía la palabra. En su lugar otro docente contaba su experiencia, la de su centro, la de sus alumnos.

Escuchar a un maestro hablando de docencia es siempre un placer (me encanta escucharlos), especialmente si vive su profesión con pasión y sabe transmitirlo. Así ha sido estar con Fernando García Páez, un docente con mayúsculas, un maestro que habla de estudiantes, de práctica en el aula, de actividades integradoras, de proyectos, de curriculum, de tecnologías aplicadas a la educación, de reflexión pedagógica. Sus experiencias son virales, contagia su entusiasmo a todo el que se le acerca, porque habla con el corazón y desde la experiencia. Durante más de dos horas hemos estado escuchando, algunos preguntando (da gusto ver a los futuros maestros con ganas de aprender) y en muchas de sus frases me han quedado ganas de preguntar ¿dónde firmo?

Algunas de sus reflexiones pueden verse en sus presentaciones, compartidas libremente para el que quiera verlas. Están en el camino en el que algunos compañeros intentamos movernos, optimistas y positivas, muy alejadas de las quejas que constantemente se escuchan en las salas de profesores, en sus palabras: es mejor encender una luz que maldecir la oscuridad.

Entre las experiencias de su centro destacan las aportaciones de sus alumnos a la wikipedia que ya hemos escuchado a Jordi en alguna ocasión (la entrada de su pueblo, Niebla, o la de Zenobia Campubrí), aunque hay muchísimas más: investigaciones, webquests que elaboran los chavales, actividades para trabajar poesía, meteorología escolar, cuentos que escriben y cuentan a los más pequeños, proyectos completísimos sobre su historia local, la Odisea con voces infantiles y muchas otras actividades TIC que comparten libremente en red. Pero la receta mágica es siempre la misma: hay que pensar primero en lo que se quiere conseguir que los alumnos aprendan, después buscar las herramientas más adecuadas para conseguirlo. La red es una más de las posibilidades, un balcón para mostrar el trabajo de los chavales, para que las paredes de las aulas desaparezcan, pero no es la única. Sus proyectos comprometen a los alumnos, a los profesores, a los padres y madres, al pueblo entero. Y por supuesto, se trata de hacer, no de hablar solos en voz alta o de repetir cosas que no tienen sentido fuera de contexto, en sus palabras: aprender no es reproducir sino producir.

Vale la pena volver a las aulas para aprender y comprobar de nuevo que detrás de un gran nombre en la red hay una gran persona.

5 comentarios:

Miguel dijo...

Me quedo con la cita final: "aprender no es reproducir sino producir". Esto, para mí, engloba toda una filosofía de la educación. Aquel maestro/profesor que sea capaz de conseguir que sus alumnos no se limiten a repetir lo dicho por él en clase o lo que dicen los libros, y, a cambio, añaden algo de su cosecha particular, este docente es un docente con mayúsculas.

fgpaez dijo...

Hola Ana,
ha sido un placer y un lujo tenerte como "alumna" y, sobre todo, conocerte en persona: ¡los mitos también existen! :-)
Gracias por tanta amabilidad y generosidad en tu artículo.
Un abrazo.

Antonio dijo...

Me hubiera gustado asistir para compartir esos buenos momentos que estáis contando entre todos. La próxima, tal vez...

Luis Inclán dijo...

¡Cómo me hubiera gustado estar ahí! Debió ser de un disfrute auténtico, ¿no? Has puesto dos frases textuales que me han llegado muy hondo: la de la luz y la oscuridad (cuántos no hacen sino maldecir su situación) y la última, eso de "aprender no es reproducir sino producir".
¿No aparecerá la conferencia en algún sitio?
Gracias por contárnoslo, Ana.

Ego dijo...

Gracias, Anamor.