Pensamientos

domingo, 3 de junio de 2007

Paseando por Sagunt

Un paseo por los restos de Sagunt siempre es agradable, pero si el guía es Manolo Civera, la visita se enriquece con anécdotas, vivencias y muchas opiniones dignas de ser retenidas en la memoria.

Este sábado tuvimos esa suerte, pudimos disfrutar de su compañía en un recorrido por las murallas y los restos más antiguos de Sagunt, finalizando así otro de los maravillosos itinerarios de formación para el profesorado que Juanvi organiza para los de clásicas. Algunas de las imágenes de la salida están en este lugar.

Terminamos el recorrido en el recién inaugurado Museu Històric de Sagunt, del que ya teníamos alguna noticia. La primera decepción fue comprobar que no se pueden realizar fotos en el interior del museo, ni siquiera sin flash, por eso lamento no disponer de imágenes para compartir (los que me conocen saben muy bien que lo siento de veras). El hecho no tendría importancia si se pudiera acceder a imágenes oficiales de los restos expuestos en el museo bien en su página web (todavía virtual) o en alguna publicación disponible, pero parece que si queremos ver, estudiar o utilizar en nuestras clases esas imágenes, tendremos que esperar.

Las decepciones no terminaron ahí. La calidad de las piezas es magnífica: se pueden ver inscripciones latinas, una griega, incluso una bilingüe (latín/íbero). La lástima es que no aparecen las transcripciones, un pequeño detalle que haría más comprensible la importancia de las muestras epigráficas para los que no somos expertos. Hay también esculturas como la cabeza de Diana, un Hermes báquico, los pies de un sátiro, un niño con bulla (similar a éste del M.N.A.T.); también figuritas de bronce (como éstas del M.A.N.), mosaicos, ánforas, anclas, tabellae ... piezas magníficas arrinconadas o poco destacadas, privadas de explicación, algunas de datación, muchas incluso de nombre. Es terrible la vitrina dedicada a la vida cotidiana: joyas, dados, tabas, restos de cerámica, útiles de cosmética, sellos, morteros ... Se amontonan las piezas sin nombre ni clasificación aparente; es muy difícil saber, sin ayuda de expertos, qué es cada uno de los objetos, para qué servía, cómo se utilizaba, etc. Poco hubiera costado un par de paneles explicativos o una numeración de las piezas mostradas para localizarlas en el cartelito.

Supongo que mi problema es pensar que un museo debe acercar el pasado a la gente y no ser reducto exclusivo de estudiosos, ser un recurso didáctico que nos permita conocer nuestras raíces, provocar nuestra curiosidad pero satisfacer nuestras preguntas, explicar y servir como fuente de conocimiento. Probablemente ese es mi problema y por eso creo que es una lástima: se ha perdido una oportunidad magnífica de poner en valor (como se dice tanto ahora) unos materiales y recursos inigualables.

6 comentarios:

Manel dijo...

Volveremos a Sagunto, que está mas cerca que Tarraco...

Iaenus dijo...

Gracias por las fotos

gemma dijo...

Qué pena, desde luego que los museos arqueológicos deben mostrar sus piezas desde múltiples ópticas, bien seleccionadas y bien clasificadas...si es un trabajo que se está realizando, se entiende; si no es así, amontonar "piedras" para visionados presentes y futuros, me parece muy decepcionante.

Esther dijo...

Veo que estás crítica, Ana, sin embargo, y muy a mi pesar, estoy totalmente de acuerdo contigo.

Anónimo dijo...

Esperamos que lo mejoren en el futuro. Tal vez estén preparando más información, aunque dudo mucho, como tú, que mejoren la exposición de los objetos.
María José (sigo sin apañarme con la cuenta)

santi dijo...

Una lástima. Esperemos que las críticas sirvan para mejorar la situación. A mí se me pasó la convocatoria de Hermes. A ver si organizamos otra próximamente y podemos comprobar los cambios (y de paso te sacas unas fotos!)